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Santos T Gallegos Guevara
Herlinda, la doctora

Ediquid

Impresión bajo demanda. Llega en 14 dias.

Páginas: 140
Formato:
Peso: 0.213 kgs.
ISBN: 978-612-5078-47-6

La doctora Herlinda, una mujer caritativa y con una voluntad inquebrantable, es la protagonista de esta historia. Ella advierte, con preocupación, que los seres humanos no estamos preparados para enfrentar una pandemia como la COVID-19, la cual ocasionó, sin piedad, una incalculable mortandad humana.La tenacidad de la doctora Herlinda para socorrer, con afanosa voluntad, al desdichado sería impulsada por su fe católica. La compasión que profesaba para atender a los necesitados era innegable; sin mediar dificultades, exponiéndose al peligro, acudía a aliviarlos. Con esa convicción humanitaria, asumiría la administración del dispensario de San Salvador, situado en el hostil distrito de San Cosme (Huancavelica), donde pululan la delincuencia y las infecciones.Pese a la resistencia de algunos lugareños, lograría reducir la calamidad infecciosa. Pero esa voluntad caritativa de curar a los infortunados acarrearía consecuencias fatales a la salud de la piadosa médica.Herlinda y Gabino, su cuñado, cumpliendo su deber sin la protección adecuada, sin presagiar la gravedad de la ponzoña, curaban a los infectados, contagiándose con el letal virus y sin tener los medicamentos necesarios para sosegar la mortal ponzoña.

Herlinda, la doctora

$31.387,02
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La doctora Herlinda, una mujer caritativa y con una voluntad inquebrantable, es la protagonista de esta historia. Ella advierte, con preocupación, que los seres humanos no estamos preparados para enfrentar una pandemia como la COVID-19, la cual ocasionó, sin piedad, una incalculable mortandad humana.La tenacidad de la doctora Herlinda para socorrer, con afanosa voluntad, al desdichado sería impulsada por su fe católica. La compasión que profesaba para atender a los necesitados era innegable; sin mediar dificultades, exponiéndose al peligro, acudía a aliviarlos. Con esa convicción humanitaria, asumiría la administración del dispensario de San Salvador, situado en el hostil distrito de San Cosme (Huancavelica), donde pululan la delincuencia y las infecciones.Pese a la resistencia de algunos lugareños, lograría reducir la calamidad infecciosa. Pero esa voluntad caritativa de curar a los infortunados acarrearía consecuencias fatales a la salud de la piadosa médica.Herlinda y Gabino, su cuñado, cumpliendo su deber sin la protección adecuada, sin presagiar la gravedad de la ponzoña, curaban a los infectados, contagiándose con el letal virus y sin tener los medicamentos necesarios para sosegar la mortal ponzoña.