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Pascual Quignard
TESORO OCULTO

CUENCO DE PLATA


Páginas:
Formato:
Peso: 0.3 kgs.
ISBN: 9786316743077
Carácter: LINEA

Siempre presentí que un dolor luminoso me afectaría un día. Esa era la idea: un pinchazo pleno de luz. Un relámpago que lesionaría mi cuerpo sin que yo sufriera en el acto. Sabía que ese dolor inexplicable provendría de esa hora en que había dejado de sentir cuando era muy chica. Nacería de esa hora inagotable en la que todo, un día, se había perdido. Había una especie de nieve al final de mi infancia que se confundía con LAigle, que caía en silencio y ensordecía todo. A partir de entonces todos los hilos se deshilachaban ante mi vista unos después de otros, todo se borraba, se retiraba, los colores se marchitaban, los paños de los tapices se rasgaban en pedazos, todo se me escapaba. El origen volvía a ser una penumbra sin límites, un caos. Después se convertía en bruma estelar. Todo debía nacer de esa partida incomprensible. De esa desaparición súbita. Todo debía salir del fondo del mundo así como el sol sale de la noche. De ese silencio súbito en el instante en que sale. Todo era nuevo, de repente lejano, y aun indemne.

TESORO OCULTO

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Siempre presentí que un dolor luminoso me afectaría un día. Esa era la idea: un pinchazo pleno de luz. Un relámpago que lesionaría mi cuerpo sin que yo sufriera en el acto. Sabía que ese dolor inexplicable provendría de esa hora en que había dejado de sentir cuando era muy chica. Nacería de esa hora inagotable en la que todo, un día, se había perdido. Había una especie de nieve al final de mi infancia que se confundía con LAigle, que caía en silencio y ensordecía todo. A partir de entonces todos los hilos se deshilachaban ante mi vista unos después de otros, todo se borraba, se retiraba, los colores se marchitaban, los paños de los tapices se rasgaban en pedazos, todo se me escapaba. El origen volvía a ser una penumbra sin límites, un caos. Después se convertía en bruma estelar. Todo debía nacer de esa partida incomprensible. De esa desaparición súbita. Todo debía salir del fondo del mundo así como el sol sale de la noche. De ese silencio súbito en el instante en que sale. Todo era nuevo, de repente lejano, y aun indemne.